En «El estilo clásico de Hollywood, 1917-1960», David Bordwell centra la idea de relato general en la causalidad que se arraiga de las acciones de los personajes principales. Estas deben conducir a consecuencias que se siembran sobre el inicio y, al final, deben cerrarse y regresar sobre ese mismo comienzo. Rara vez en el estilo clásico acompañamos la historia más allá de la resolución del conflicto central. Esta teoría se instala sobre un ideal donde, para suscitar la satisfacción del espectador, siempre nos aguardan al final del camino respuestas claras. Es eso que siempre decimos respecto al cine clásico: tiene la capacidad de, en un par de horas, cubrir una experiencia universal. Aunque sea un poco, el espectador sale transformado después de la película. Sin embargo, no deja de ser una parte dentro de un esquema más complejo, y la excesiva confianza en la causalidad puede negar ese proceso de transformación cuando no hay más preguntas que hacerse tras la función.
En principio, Dos fiscales no cumple con estos postulados de Bordwell. Lo que ocurre en la narrativa puede resumirse de una forma muy simple: la carta de un prisionero sovietico llega a las manos del fiscal Kornev (Aleksandr Kuznetsov), que se junta con el preso y él pide que hable con los altos mandos de la URSS. Kornev se reúne con uno de ellos y le promete que verán el caso, pero detienen a Kornev por conspirar contra el gobierno. Fin de la película. No tenemos un vistazo a la vida de Kornev en prisión, ni hay un intento por liberarlo. Mucho menos una resolución al caso del prisionero. Este gesto puede verse como una provocación. El relato avanza de forma lenta, con un tono gélido, y la resolución abierta crea un «anticlimax» puro que, vulgarmente, puede considerarse como una patada en la cara. No obstante, Loznitsa en realidad está pensando en términos de los códigos del «cine clásico» y, en el proceso, le es fiel al espíritu de la historia.
Antes de que Kornev llegue, vemos unos planos largos de la cárcel hasta que un hombre encargado de la caldera arroja al fuego todas las cartas que habían sido enviadas a los mandos de justicia. Entonces, aparece la carta que desencadenará las peripecias. En vez de cortar en ese momento, Loznitsa se queda un poco más de tiempo en el plano. El esquema del género (el juicio y su relación con otros dramas legales en el cine) no satisface nuestra fantasía de identificarnos con la resolución del caso porque el sistema, desde la frialdad inscrita en la lógica causal de los hechos, termina por encerrar a los personajes. En el mismo texto, Bordwell presenta que la causalidad también puede definirse como algo impersonal. Ahí, menciona la posibilidad de una causalidad social, «una causalidad de instituciones y procesos de grupo»1. Por su interés en explorar la deshumanización de los sistemas en que habitamos, Loznitsa aprovecha la ficción para meternos en el punto de vista de Kornev, quien en principio abre una posibilidad de justicia. Al final, el aplazamiento burocrático hará que todo permanezca tal como al principio.
«No debemos juzgar a las personas por sus pasaportes. Podemos juzgarlas por sus actos», dijo Loznitsa en los primeros días de la guerra contra Ucrania. De algún modo, Dos fiscales crea un paralelo con la Rusia contemporánea para mostrar los actos que ejercen las personas. Por eso, los momentos más destacables de Dos fiscales existen por fuera de ese ambiente opresivo: en trenes, con vistazos breves a las demás personas que vivieron durante las primeras décadas de la Unión Soviética. Un veterano que relata cómo conoció a Lenin, o dos ingenieros que cantan junto con Kornev. Pero a pesar de la insistencia sobre cierta forma de vivir, la institucionalidad prevalece. Esos ingenieros traicionan a Kornev y se revelan como miembros secretos de la policía. Si al principio se abrían las puertas de la prisión, y con ellas también todas sus posibilidades, al final otras puertas se cierran ante nosotros. Ahora estamos del otro lado, nunca más veremos ese mundo y la falta de respuestas concentra el fracaso de la posibilidad de clausura sobre las cosas.

- Bordwell, D; Staiger, J; Thompson, K (1985) The Classical Hollywood Cinema: Film Style and Mode of Production to 1960. ↩︎
